
Durante las misiones de la Orden de San Elías en el país, el padre Federico Highton y un pequeño grupo de colaboradores comenzaron a visitar campos de trabajo donde familias enteras vivían esclavizadas por deudas impagables, trabajando día y noche en hornos de ladrillos. Allí conocieron a hombres torturados con arena caliente, a mujeres violadas sistemáticamente y a niñas cristianas secuestradas, obligadas a convertirse al islam y a casarse con sus secuestradores.
Ante esta realidad, la respuesta no podía ser solo “dar una ayuda puntual e irse”. En mayo de 2024 se realizó el primer rescate organizado: varias familias cristianas quedaron libres al pagarse sus deudas. En los meses siguientes, nuevas operaciones permitieron liberar a decenas de personas más: hombres, mujeres y niños que nunca habían conocido la libertad ni habían podido asistir a Misa o recibir los sacramentos.
Sin embargo, pronto se vio que la liberación material era solo el primer paso. ¿Adónde iban a ir esos cristianos, si al salir del horno de ladrillos no tenían casa, trabajo ni comunidad?
De esa pregunta nace PaX: Pakistan Xristendom, un proyecto impulsado por la Orden de San Elías para ofrecer algo más que un rescate: un hogar estable, cristiano y seguro para los liberados.
Con la bendición del Papa Francisco, el proyecto se concreta en PaX 1: San Pedro Apóstol, una “ciudad amurallada” cristiana en un terreno de 4,8 hectáreas, con agua, electricidad y tierra fértil, pensada para acoger a unas 300 personas: familias liberadas del trabajo forzado y niñas rescatadas de la esclavitud sexual. Allí se construirán casas, una iglesia, una escuela, espacios de cultivo y una comunidad viva centrada en Cristo y su Ley.
Servir a los cristianos perseguidos en Pakistán —especialmente a las familias esclavas y a las víctimas de violencia y esclavitud sexual— liberándolos de sus cadenas materiales y espirituales, y ofreciéndoles un lugar donde vivir en libertad su fe, reconstruir sus hogares y transmitir la esperanza cristiana a las siguientes generaciones.
Esta misión se concreta en tres gestos:
Soñamos con una red de “cristiandades” en Pakistán: pueblos católicos seguros, autosostenibles y centrados en Cristo, donde los cristianos liberados puedan vivir su fe en libertad, educar a sus hijos y convertirse ellos mismos en apóstoles para su pueblo.
